Malicia indígena, recipientes cerámicos de los Alzate y de Pedro Manrique Figueroa
Las relaciones entre el arte y la ficción han sido constantes. Y una de sus modalidades más habituales es la que acerca ambas prácticas a los dominios de la falsificación. Desde el arte mimético que es capaz de hacernos creer que lo que vemos es la realidad misma, hasta los intentos más osados de los artistas contemporáneos, la táctica del engaño reaparece en el discurso de las artes.
Fiel a este talante, donde nada es lo que parece, Malicia indígena, recipientes cerámicos de los Alzate y de Pedro Manrique Figueroa, la exposición que se inaugura en el MAMM el próximo 31 de agosto, vincula una serie de acontecimientos verídicos ocurridos en Medellín: la existencia de una colección de cerámicas precolombinas falsificadas por la familia Alzate a finales del siglo XIX y principios del XX, el Festival de Ancón en el municipio de Caldas en 1971, la realización del Primer Coloquio Latinoamericano de Arte No Objetual y Arte Público en 1981 y la aparición del fenómeno del narcotráfico a principios de la década del ochenta en todo el país. Un par de elementos, donde los límites entre realidad histórica y ficción se mezclan, vienen a completar el ya heterogéneo listado de elementos: la obsesión de Pedro Manrique Figueroa, el precursor del collage en Colombia, por el caudillo nacionalista Gilberto Alzate Avendaño (1910-1960) y el interés por las representaciones escultóricas de figuras políticas internacionales del totalitarismo, como Hitler, Stalin, Mussolini, Franco.
La historia medellinense de Manrique Figueroa tiene varios movimientos: su arribo a mediados de los años sesenta para entrevistarse con uno de los descendientes de la familia Alzate y aprender las técnicas de la falsificación en cerámica, la asistencia como músico aficionado al Festival de Ancón en el año 71, la participación fallida como artista no objetual en el Coloquio del año 81 y la caída a mediados de los ochenta de un cargamento de cabezas fascistas realizadas en cerámica y rellenas de estupefacientes en el aeropuerto Olaya Herrera. Los personajes mezclan el relato histórico y la novela: Manrique, los Alzate, el experto Leocadio María Arango, el poeta Elkin Restrepo, Gonzalo Caro, Alzate Avendaño, historiadores del arte, críticos, editores, ensayistas, guaqueros y falsificadores pueblan esta fábula construida con piezas de barro, documentos y algo de esa malicia indígena, siempre visible en el montaje artístico local. La parodia arqueológica no sólo ironiza el acto patrimonial, sino que victimiza la teoría y la crítica contemporáneas con sus jergas inaudibles.
La vida de Pedro Manrique Figueroa ha sido larga y fecunda desde su desaparición en época indeterminada, después de que el artista y curador Lucas Ospina sacara a la luz en los años noventa su legado y se hubiera convertido en su albacea estético. Su nombre figura en ensayos, artículos científicos e historias del arte, sus exposiciones nacionales e internacionales se han visto multiplicadas de manera exponencial, documentales sobre su vida y obra y diversas obras literarias que se le han dedicado parecen desbordar la realidad de una figura que empezó siendo de papel y, ahora, pasa por el celuloide, las reliquias y la más reciente encarnación en tierras antioqueñas.
Malicia indígena, recipientes cerámicos de los Alzate y de Pedro Manrique Figueroa es un acto soberano de la imaginación donde se nos dice que el oficio artístico (y su vecino, el expositivo) pueden tener en la invención una de sus fuentes más perdurables. Una exposición para leer y observar, para mirar de cerca y después alejarse, para establecer relaciones cruzadas entre épocas históricas. Una exposición que sale y entra en la ficción alternativamente, que crea marcos y luego los destruye, que puede adquirir la apariencia de la realidad documental más contundente, pero a la vez utilizar las técnicas más alabadas del engaño.
Efrén Roldán
Ensayista, crítico.
Información
Lugar: MAMM Sede Ciudad Del Río
Curaduría:Grupo de altos estudios para la desterritorialización de las disciplinas mediante el collage y su horizonte epistemológico (Alejandro Aguilar, Lucas Giraldo, Melissa Martín, Óscar Ospina, Efrén Roldán).




















