Descripción
En esta conversación hablaremos con la Astrid González (artista) y Carolina Chacón (curadora) sobre su obra. Un espacio donde el océano es a la vez cementerio y escenario de liberación. Su oscuridad constituye una geografía opaca articulada en un lenguaje cifrado —el lenguaje cimarrón—, el del tiempo que tarda un cuerpo en transformarse en carbón dentro del agua salada. Allí tiene lugar una fabulación en la que seres espirituales —sirenas, serpientes, entidades del vudú haitiano— median el acceso a otros regímenes sensoriales: escuchar los sueños, sentir las corrientes, atender a las vibraciones de los ancestros que habitan en las profundidades.
Sus aguas son escenarios de imaginación radical donde el tiempo de residencia de los cuerpos ahogados abre conversaciones sobre flores venenosas que curan el alzhéimer, el carbón como material cimarrón, las serpientes en Haití y las madres de agua del Pacífico colombiano. En estas geografías profundas se forjan estrategias de codificación que posibilitan epistemes afrodescendientes al margen de la pupila colonial, proponiendo un tránsito custodiado por seres espirituales hacia aquello que existe más allá del lenguaje.




